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Magia rosa: qué es la tendencia mysticore

Quemar hierbas, usar cristales, tirarse el tarot y armar rituales hoy es parte de una tendencia femenina que propone revalorizar el poder de nuestra energía.

Por Denise Tempone | Para Revista OHLALÁ!

 
 
 
Foto: Florencia Trincheri

Olvidate de las brujas de nariz de gancho, escoba y sombrero puntiagudo que vivían aisladas en las cuevas. Las "nuevas brujas" salen de fiesta, estudian carreras universitarias y son feministas. En sus altares mezclan símbolos ancestrales con objetos sentimentales y están dispuestas a reinterpretar tradiciones lejanas.

Viven con sus gatos, sí, pero en el medio de la ciudad, y difunden desde sus cuentas de Instagram y blogs sus experiencias personales con hierbas, cuarzos y el tarot. Seguramente ya las encontraste: abrieron una tienda en tu barrio o te recomendaron a través de sus redes algún rito para hacer en luna llena.

 
Foto: Florencia Trincheri

Son muchas y están en todas partes. Tanto que los cazadores de tendencias las señalan como representantes de una "moda" a la que dieron por llamar mysticore (sí, como un derivado del normcore) o wicca chic -la wicca es una religión neopagana vinculada con las brujas-. Sin embargo, no todos ven en ellas algo pasajero. Aunque la estetización de la magia es evidente, algunos analistas aseguran que hay algo mucho más profundo y transformador en este regreso de las brujas.

hechizos mágicos

Vasitos de agua abajo de la cama, baños de descarga con romero o quema de yuyos para limpiar ambientes. Hasta hace muy poco, los ritos mágicos caseros para transformar energías solían ser más bien parte de un folclore familiar, generalmente, reservado para mujeres. No sabíamos de dónde provenían ni por qué; solían coincidir -como en el caso de la fórmula para curar el mal de ojo- con los que hacían otras abuelas o madres en otras casas. Esta magia pertenecía a la esfera privada, se pasaba de boca en boca o se pagaba por ella en las santerías del barrio o lugares que la mayoría prefería guardar en secreto.

 
Foto: Florencia Trincheri

Aunque la web cambió las reglas de este juego, no fue sino hasta hace muy poco tiempo que las ciencias herméticas volvieron a convertirse en una suerte de furor entre nosotras. No solo creemos, sino que también mostramos que creemos y algunas mostramos que sabemos. Los rituales, amuletos y secretos saltaron de nuestra intimidad a nuestras cuentas de Instagram y muchas tiendas (reales o virtuales) comenzaron a brindar ese tipo de consejos. Esta tendencia coincidió con el reavivamiento del feminismo en todo el mundo ¿Fue una simple casualidad? Al parecer, no lo fue para nada.

Abracadabra

En esencia, la magia es la práctica del paganismo: una colección de creencias eclécticas con una historia difusa, que se remonta a la Europa medieval, pero que tiene sus raíces, por supuesto, mucho antes. La brujería responde a las características de los cultos llamado "ctónicos", cuyo significado viene del inframundo, de lo profundo y subterráneo.

 
Foto: Florencia Trincheri

Las divinidades y los rituales ctónicos se relacionan con la constante regeneración de la vida que puede apreciarse tan claramente en los procesos de la agricultura, en los ciclos de la Luna y en el cambio de las estaciones del año. En este tipo de cultos, se considera que todo lo que existe en el mundo tiene un alma propia con un poder particular que debe ser respetado. Contrario a lo que pasa en las estructuras religiosas actuales, repletas de rangos y superioridades, desde esta cosmovisión, hombres y mujeres se consideran pares. Por esta razón, no se exige de la mujer sumisión ni se la hace sentir avergonzada de sus funciones biológicas naturales. Exactamente en este punto parecería estar la clave para interpretar el revival mágico del que hablamos.

witch power

En un momento en que las mujeres cuestionamos profundamente los roles que nos fueron asignados en el mundo, la "moda" de la magia, la brujería o los rituales caseros bien podría aparecer como respuesta a la disconformidad que estaríamos sintiendo, consciente o inconscientemente, frente a las religiones dominantes actuales, que no solo no permiten nuestra participación igualitaria, sino que, además, consideran nuestra fuerza una verdadera amenaza.

 
Foto: Florencia Trincheri

Hoy, que la disponibilidad de información es tan grande como nuestra curiosidad, muchas descubrimos y compartimos otras interpretaciones posibles de las mismas historias que nos fueron relatadas durante siglos. Así aprendimos, por ejemplo, que las brujas no eran malas, ni locas, ni monstruos. Que eran, en cambio, parteras, cocineras, médicas y estudiosas de la naturaleza. Gracias a esta nueva percepción, la pregunta sobre qué hubiera sido del mundo si el modelo social masculino no las hubiera considerado una amenaza se instaló fuertemente en los ámbitos femeninos durante los últimos tiempos.

 
Foto: Florencia Trincheri

La bruja -ahora representada como la mujer desobediente que se atreve a mirar y experimentar el mundo por sí misma- adquirió otra connotación, mucho más amigable y, sobre todo, más real. No solo es difícil no identificarse con ella, sino que es hasta lógico enorgullecerse de cualquier cosa que nos relacione.

Empoderamiento espiritual

En este contexto, el "cocoliche" religioso que nos permite mezclar ejercicios de respiración con rituales de la Pachamama en la terraza, cristales con brebajes y velas con copas menstruales tiene su razón de ser. Aunque no seamos verdaderas chamanas ni hechiceras y aunque jamás lleguemos a comprender el corazón del budismo, la búsqueda de empoderamiento espiritual está activada.

 
Foto: Florencia Trincheri

A simple vista, nuestra reinvención actual de lo sagrado puede parecer un juego, un mash-up o una performance de pop art, pero tendría sus raíces en una crisis que, si nos permitimos mirar de frente, puede ser más poderosa, socialmente hablando, que cualquier hechizo. ¿Qué nos pasa a las mujeres con el concepto de religión que nos fue enseñado? ¿Por qué no nos alcanza? ¿Qué espacio sentimos que ocupamos en los lugares sagrados reconocidos socialmente?

 
Foto: Florencia Trincheri

¿Nuestras creencias nos permiten amarnos o nos llevan a combatir nuestra naturaleza? Hoy, cuando se habla del "retorno de las brujas", no solo se habla de inciensos y mantras, de tiendas y cursos de tarot. Se habla de la posibilidad de creer en una fuerza que nos protege, que nos valora y que nos acepta tal como somos. Esa fuerza que buscamos a través de las velas y hechizos es la misma que deseamos en nuestros sistemas jurídicos, en nuestros hogares y en nuestras instituciones. Tal vez el mysticore haya llegado para recordarnos que las brujas la buscaron primero.

Hechizadas, dónde encontrarlas

 
Foto: Florencia Trincheri

Wicca Botanicals (hierbas, flores y sales para sahumar y bañarse). El estudio en el que las chicas de Wicca arman sus fórmulas mágicas remite al bosque: en todos los rincones hay florcitas secas, yuyos y piedras. En el departamento de aspecto nórdico y bajo la mirada de la gata Mina, Estafanía Massud (34) y María Laura Cassulo (31) prueban fórmulas y arman paquetes con las combinaciones botánicas que extrajeron de tradiciones familiares, libros conseguidos durante viajes y pruebas personales. ¿Cuál es su ritual favorito?: "Nos gusta cargar un cristal de cuarzo en un vaso con agua, bajo la luz de la luna llena. Después, volcamos esa agua en la bañera con sales y hierbas, y en ella nos damos un baño energético".

 
Foto: Florencia Trincheri

Sahumar (sahumerios artesanales y ecológicos). A la luz del día, Cinthia "la China" Palacios (35) trabaja como productora de moda. Puertas adentro, es dueña de su propia tienda mágica, en la que fabrica inciensos artesanales y ecológicos y que nació de la necesidad de conectarse con la belleza desde sus posibilidades curativas. Ahí, en su luminoso jardín de invierno, acompañada de su fiel gato, Rocco, experimenta lo que pasa en el aire, en la energía, cuando combina aceites aromáticos y otros elementos mágicos. ¿Cuál es su ritual favorito?: "Cada mañana, cierro los ojos, respiro varias veces y agradezco. También lo hago mirando al cielo".

 
Foto: Florencia Trincheri

Rito (objetos e instructivos para diferentes ritos.) Florencia "Ruku" Belitrand (31) y Guadalupe Arriegue (30) se conocieron estudiando letras, pero sellaron la cofradía que conformaría su tienda, Rito, gracias a un libro de magia celta que Ruku trajo de Ámsterdam. Fascinadas por el mundo de los símbolos y los rituales, e influenciadas por tradiciones literarias isabelinas, a la hora de probar los hechizos, se encontraron reinterpretando símbolos y adaptándolos a las necesidades de las brujas modernas. ¿Cuál es su ritual favorito?: "Uno que se llama 'Soltar el miedo': se talla una vela con la inicial del temor y sigue con un proceso en el que vas viendo cómo ese miedo desaparece".

"Hay que tener aguante energético"

Por Dalia Fernández Walker. Dueña de Tienda fe.

 
Foto: Florencia Trincheri

"Tienda Fe nació de reuniones de tarot, de charlas, de intercambios fascinantes. Pero cuando abrí la tienda, me di cuenta de que no era un juego. Desde acá, una vive cosas muy heavies y se necesita una formación terapéutica para estar de este lado. La gente llega con problemas como abusos sexuales, desilusiones, sueños hechos pedazos, y eso es algo que repercute en vos, en tu cuerpo y en tu energía. Hay que tener aguante corporal y energético, hay que estar bien, tener resto, cuidarse a través de otras disciplinas para mantener el eje. Y no solo pasan cosas en el encuentro con el otro. Los objetos mueven aspectos en nosotras que no son fáciles. Por eso, es lindo que esto sea una moda, pero aun así, no se puede tomar a la ligera". .

Y vos... ¿creés en la magia? ¿Qué experiencias tenés para contarnos? También leé: Netflix: 5 documentales sobre las dietas y la alimentacióny 7 claves para meditar en 5 minutos

Experto consultado: Horacio Ejilevich Grimaldi, psicólogo junguiano.

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