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Ana Wajszczuk: cómo escribió su primer libro no ficción, Chicos de Varsovia

Por Daniela Chueke

Twitter:  @danielachueke  | 

 
 

Ana Wajszczuk es periodista y ex jefa de prensa de Editorial Planeta, donde todavía realiza trabajos de edición free lance. También colabora con distintos medios, entre ellos Ohlalá! y este año publicó su primer libro no ficción, resultado de varios años de investigación sobre un hecho histórico del que poco se conoce. El levantamiento de Varsovia, uno de los mayores movimientos de la resistencia, trágico y heroico al mismo tiempo, de la Segunda Guerra Mundial. Fueron 63 días de resistencia, 30 mil insurgentes clandestinos (de entre 12 y 25 años) y 200 mil muertos. Tres de ellos, Antoni, Barbara y Wojtek, los primos hermanos de su padre. "El pasado es un animal que no se extingue, reaparece bajo formas misteriosas", escribe la autora de Chicos de Varsovia (Ed. Planeta, 2017). Y en este caso, resultó en un libro conmovedor, una puerta al futuro, una luz más para intentar curar las heridas que nos dejaron las atrocidades del nazismo, uno de los hechos más incomprensibles de la historia de la humanidad.

 
Foto: Prensa

Cuando vi el título del libro lo primero que pensé es que se trataba del levantamiento del gueto de Varsovia, pero te referís a otra historia, mucho menos conocida.

Sí, el Levantamiento de Varsovia fue un movimiento de resistencia frente a la ocupación nazi, una historia que es poco conocida y fue parte de la historia de mi familia. Yo la conocí a través de un tío que vive Estados Unidos, Waldemar que nos escribió porque estaba armando un árbol genealógico y cuando conocí este pasado algo se abrió en mí.

Empezaste por escribir poemas.

Sí, ya había publicado un libro de poesía y todo esto me llevó a escribir una serie de poemas que se transformaron en mi segundo libro de poesía. El libro de los polacos se publicó en 2004 en España, donde ganó un premio. Fue como una precuela de Chicos de Varsovia.

¿Este es tu primer libro de no ficción?

Sí, fue como un viaje en todo sentido. Ya había publicado un artículo en La Revista de la Nación, cuando se cumplieron los 70 años del levantamiento, la nota era larguísima y mi editor me pidió que la cortara, terminó siendo nota de tapa. Me quedó mucho material afuera, entre todo eso, estaba la historia de mi familia. Ahí me di cuenta que tenía que volver a viajar a Polonia ya con actitud de investigación.

¿Habías estado en Polonia antes?

Sí, la primera vez fui con mi marido, fue cuando conocí a lo que quedaba de mi familia allá, después fui con mi papá y, la tercera vez fue para completar lo que necesitaba para el libro.

¿Te pasó eso de sentirte como en tu casa, reconocer las tradiciones?

Fue muy revelador. Yo no tuve una crianza muy apegada a la historia familiar. En mi casa no se había transmitido mucho la tradición porque mi mamá es hija de italianos, En los matrimonios donde los dos son descendientes polacos sí se mantiene la cultura, el idioma, mandan a las chicas al ballet polaco y a los varones a los scouts. Mis abuelos hablaban polaco con mi papá y con mis tíos pero con nosotros, los nietos no. Ni siquiera les enseñaron polaco a mis primos que se criaron con mis abuelos mucho más que yo, tal vez fue una manera de ir para adelante.

¿Y qué fue lo que encontraste en Varsovia?

Cuando visité el museo del levantamiento y vi los nombres de mis parientes, que participaron y murieron en esa resistencia siendo muy jóvenes, me dio mucha impresión. Encontré que había una familia enorme que lleva mi mismo apellido,acá no hay otras familias Wajszczuk. Y también encontré coincidencias, esas cosas que se repiten como de generación en generación sin que uno sepa. Nombres, profesiones. Descubrí que en mi familia de Polonia hay un montón de Anas, de Wandas como mi hermana, médicos como mi papá. Pero el libro no es sólo la historia de mi familia, es mucho más abarcativo, es tratar de reconstruir las historias de muchos descendientes de los chicos que participaron de ese levantamiento, que vinieron a vivir a Argentina.

Me pareció un libro que no se lee de un tirón, cuesta seguir tantos nombres difíciles de pronunciar y referencias a lugares y hechos históricos de los que uno sabe muy poco.. ¿ te costó escribirlo?

Sí, me llevó mucho esfuerzo porque me metí con una historia que era bastante desconocida, de la que no hay mucho material en castellano. Ha textos en inglés o en polaco, pero aunque me puse a estudiar el idioma todavía no llego a entender más que unas palabras, imposible para mí leer un libro en polaco. Yo quería que este libro lo pudiera leer alguien en Polonia y por eso puso mucho rigor en no equivocarme con la parte histórica, además de abordar los debates que existen sobre si estuvo bien o estuvo mal un levantamiento así.

¿Qué es lo que se cuestiona del levantamiento?

El tema que se discute es si valió la pena hacer algo donde murieron 200 mil personas en 2 meses. Pero yo pienso que no se puede juzgar algo que pasó hace 70 años con las herramientas que tiene uno en este momento. Tal vez hubo unos errores tácticos, podrían haber esperado un poco más. Pero había que estar ahí con los nazis hacia 5 años pisándote la cabeza. Además en Polonia el nazismo fue mucho más pesado que en cualquier otro país de Europa, había muchísimas redadas, muchos más envíos a los campos de concentración de dirigentes políticos, de chicos jóvenes como mano de obra esclava. Eso no pasaba tanto en otros países de Europa. Y también por cada alemán muerto podían matar a cien polacos sin pedir permiso a sus superiores.

 
Foto: Prensa

Fue muy duro el nazismo en Polonia, más que en otros países.

Fijate que cuando descubren a Ana Frank en Holanda los que los ocultaban pasan unos días en la cárcel pero nada más, ni los torturan ni van a los campos de concentración. En cambio en Polonia por ocultar o ayudar a un judío te mataban ahí mismo. Y si pensás que los insurgentes fueron chicos jóvenes, hartos de todo eso y hartos de que les quitaran una libertad que Polonia había recuperado hacia relativamente poco. Recién en 1918 había recuperado la libertad después de la primera guerra.

Veo que tuviste que volver a estudiar mucho de la Segunda Guerra Mundial para este libro.

Sí, pero de chica siempre me interesó mucho el tema. Había leído, me impactaban mucho las historias de los campos de concentración, del holocausto, del sufrimiento de los judíos y al hacer este libro me di cuenta por qué: era que en mi familia había habido una historia similar. Cuando yo era muy chica daban una serie que se llamaba Holocausto...

Sí, con Meryl Streep.

Yo no me la perdía. Después en séptimo grado, la bibliotecaria de la escuela me regaló el diario de Ana Frank y yo estaba fascinada, la nena se llamaba Ana, como yo. Aunque mi familia no era judía, siempre me sentí ligada a esos temas y no sabía por qué.

¿Y qué desafíos te implicó hacer Chicos de Varsovia como escritora?

Fueron dos años y medio de trabajo y casi más de un año escribiéndolo. Me ayudó mucho mi experiencia como periodista, 16 años de trabajar free lance me dieron la práctica de "arreglarte como puedas", eso de que nunca trabajé en una redacción al final sirvió. También me paso que, con los años de editar libros de otros, pensé que me iba a resultar fácil hacer este trabajo, pero implicó mucho más tiempo del que pensaba. En cuanto al registro, no lo pensaba escribir en primera persona pero después me di cuenta de que no podía no hacerlo. Finalmente encontré esta idea de contarle algo a mi padre, profundizar en el vínculo padre e hija, si bien ya somos dos personas adultas, me pareció un hilo conductor interesante.

Daniel Gigena lo recomendó como regalo del día del padre, ¿viste?

Sí, para mi papá fue muy movilizador. Hasta fue a un acto de la Casa Polaca con una remera del levantamiento. Lloró muchas veces. Creo que contarle esta historia fue sanador.

Espero que les haya gustado esta entrevista. Nos encontramos el próximo jueves y recuerden que pueden escribir a clubdelecturaohlala@gmail.com y twitter @danielachueke.

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